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¿Qué es el estoicismo? Definición, significado y ejercicios cotidianos

Marco Aurelio el Estoico

Bienvenid@ a “El Estoico”, el portal web que pretende ser el mayor divulgador de estoicismo en español.

Si estás aquí significa que hay alguna parte de tu vida que te gustaría mejorar. Genial. El estoicismo te ayudará. Pero vas a necesitar poner mucho de tu parte.

La principal característica de esta filosofía es que es fundamentalmente práctica. No se trata de leer unas cuantas frases motivadoras para después olvidarlas a los cinco minutos y seguir con nuestra vida.

Marco Aurelio, Séneca, Epicteto, son tres grandes ejemplos de hombres de acción. Y tú también lo serás si empiezas a aplicar en tu vida cotidiana una serie de principios fundamentales, los cuales adquirirás a base de su ejercicio, y no de reflexionar sobre ellos.

Pero, antes de continuar, vamos a ponernos en contexto con su significado. ¿Qué es el estoicismo exactamente?

Definición y significado de estoicismo

El estoicismo es una escuela o filosofía creada por Zenón de Citio en Atenas en el año 300 a.C., y que adquirió (y sigue adquiriendo) fama gracias a los nombres de Marco Aurelio, Séneca y Epicteto, entre otros. Por definición, se trata de una filosofía eminentemente práctica que se construye sobre la acción y no sobre el eterno debate sobre qué es y qué no es.

El principio característico fundamental sobre el que se sustenta es discernir qué podemos controlar y qué no, y actuar en base a esta distinción. Dicho de otra forma, darnos cuenta de que no podemos tener control sobre los eventos que ocurren fuera de nuestro ámbito de actuación, sino sólo sobre nosotros mismos y sobre nuestras respuestas a dichos eventos externos.

Los estoicos se guiaban por la convicción principal de que la felicidad radica en la virtud y que nuestros juicios deben formarse en base a hechos, y no a palabras. Suena bien, ¿verdad?

Zenon de Citio estoicismo
Zenón de Citio, fundador del estoicismo

El estoicismo se asienta sobre un puñado de enseñanzas fundamentales, de las que se derivan todas las demás. Por poner tan sólo algunos ejemplos: nos habla de lo efímero que es nuestro paso por la vida, cómo de impredecibles pueden ser cada uno de nuestros días, cómo prepararnos ante posibles sorpresas, y cómo controlar nuestros impulsos a través del razonamiento lógico, entre otras.

Ser estoico también tiene que ver con la ética y la moral, con hacer lo correcto siempre que esté a nuestro alcance. Con ser las mejores personas que podamos ser y hacer el trabajo que es necesario hacer.

Ser estoico no se consigue de la noche a la mañana. Requiere trabajo, esfuerzo, paciencia, perseverancia, lucidez. Pero la recompensa es infinita: una vida mejor.

 

¿En qué se diferencia del epicureísmo?

Aunque suelen ser confundidas, la escuela del estoicismo no tiene nada que ver con la del epicureísmo. Ésta última fue fundada por Epicuro de Samos, y se basa en la búsqueda de la felicidad a través de placeres sexuales, la ataraxia (que se define como la ausencia de turbación) y la amistad.

En cambio, el estoicismo cree que la felicidad está en la virtud y no en el placer. Esta es la principal diferencia entre ambas escuelas.

Más adelante hablaremos más del epicureísmo y de sus características, y ahondaremos más en qué se diferencia del estoicismo con ejemplos cotidianos, pero por ahora lo dejaremos aquí.

¿Quiénes son los principales ejemplos estoicos?

Los nombres que siempre surgen cuando hablamos de estoicismo son tres: Marco Aurelio, Séneca y Epicteto.

Pero esto no quiere decir que no haya más personas estoicas mundial e históricamente conocidas. Por poner tan sólo algunos ejemplos, Federico el Grande, George Washington, Thomas Jefferson, Adam Smith o Michel de Montaigne son algunos de los estoicos más reconocidos a lo largo de los siglos.

¿Qué tienen en común todos ellos? Que son figuras que ostentaron cargos de vital importancia para el devenir de la Historia.

Tres ejercicios estoicos básicos para aplicar en nuestra vida cotidiana

Una vez terminada esta breve introducción sobre qué es el estoicismo y cuál es su significado, vamos a ver una serie de ejercicios básicos que podremos aplicar desde este mismo instante para mejorar nuestra vida cotidiana. Reiteramos que el estoicismo es una filosofía práctica, sólo así podremos aprender sus preceptos básicos.

¿Está esto bajo mi área de control?

“La tarea principal en la vida es simplemente esta: identificar y separar asuntos para que pueda decirme claramente cuáles son externos y no están bajo mi control y cuáles tienen que ver con las elecciones que realmente controlo. ¿Dónde, pues, busco el bien y el mal? No en externos incontrolables, sino dentro de mí mismo y en las elecciones que son mías. . . “. – Epicteto

Aprender a diferenciar qué podemos controlar y qué no es uno de los principales mandamientos estoicos. Y uno de los más difíciles. Cuando vemos algo que no nos gusta, lo primero que hacemos (por defecto) es molestarnos y/o quejarnos, en lugar de preguntarnos: ¿qué puedo controlar yo de esta situación? 

Vamos a ver algunos ejemplos:

  • Salimos a la calle, está lloviendo y hace frío. Nuestro primer pensamiento es: “qué mal día hace, qué ganas de que llegue el verano”. El problema viene cuando este pensamiento nos pone de mal humor durante unas horas. Aquí el ejercicio (hábito) estoico a realizar es preguntarse: ¿puedo controlar yo que haga mal tiempo? Si es algo que no puedo controlar, ¿voy a dejar que me afecte?”. Es extremadamente difícil hacerse esta pregunta cuando emergen este tipo de situaciones y nuestras emociones negativas nos “secuestran”. El secreto está en hacerlo poco a poco, pensando en el largo plazo y sin agobiarse.
  • Un empleado en servicio de atención al cliente es maleducado con nosotros y nos enfadamos porque pensamos: “¿cómo puede ser tan desagradable si su trabajo es ayudar a la gente?”. Una vez más el estoicismo propone que nos preguntemos: “¿está bajo mi control la forma de hablar de esta persona?”. Y a continuación elegir cómo vamos a reaccionar ante dicha situación, algo que sí está bajo nuestro control. Por ejemplo, siendo paciente y amable con dicho empleado.
  • Estamos en el aeropuerto y acaban de anunciar que el avión sale con al menos una hora de retraso. Nuestra primera reacción es enfadarnos y decir: “¿otra vez con retraso? ¡esta compañía siempre igual!”. De nuevo, sabemos que esto no está bajo nuestro control, por lo que podemos reaccionar estoicamente y pensar: “bueno, así tengo una hora más para leer/ver el capítulo que tenía tantas ganas de ver/etc”.

Aunque la primera impresión es que el estoicismo pueda parecer que debemos conformarnos con cada cosa que no nos guste, no es así en realidad. Lo que propone es que si no podemos controlar lo que ocurre fuera de nosotros, ¿qué sentido práctico tiene que nos enfademos?

Si consigues hacer de este ejercicio un hábito, habrás conseguido mejorar considerablemente la calidad de tus pensamientos y de tu vida.

Memento Mori – Recuerda que vas a morir

“Preparemos nuestras mentes como si hubiéramos llegado al final de la vida. No pospongamos nada. Equilibremos los libros de la vida todos los días. … El que da los últimos toques a su vida cada día nunca andará falto de tiempo “. – Séneca

Ahora mismo estarás pensando: “qué macabro todo esto, no quiero pensar en mi muerte”. A nadie nos gusta hacerlo, pero los estoicos defienden que es mejor hacerlo para ser más conscientes del regalo que es la vida, y de cómo tener presente que vamos a morir nos ayudará a tomar pequeñas decisiones diarias de cómo vivir mejor nuestra vida.

Por poner tan sólo un ejemplo. Si supieras que hoy es el último día de tu vida, ¿lo vivirías igual? ¿No tratarías con más cariño a tus seres queridos? ¿No serías un/a mejor amig@? ¿No serías mejor profesional y mejor persona con los demás? ¿Pospondrías ese proyecto que tanto tiempo tienes en mente?

En su diario personal “Meditaciones” y, como recordatorio a sí mismo, Marco Aurelio escribió: “Podrías dejar el mundo ahora mismo. Deja que eso determine qué haces, qué piensas y qué dices”.

Meditar sobre tu muerte sólo es deprimente si no entiendes bien este concepto. La vida es corta, es efímera y, nos guste o no, un día nos iremos de este mundo. Cómo queremos ser recordados es cuestión de las pequeñas elecciones que hagamos en nuestro día a día.

Definir nuestros miedos en vez de nuestros objetivos

Otro de los ejercicios más valiosos de la filosofía estoica radica en la práctica de definir:

1.- Qué es lo que nos da tanto miedo.

2.- Qué podemos hacer para evitar que ocurra.

3.- Cómo minimizar los daños.

¿Por qué? Porque si sacamos los miedos de nuestra cabeza, nos daremos cuenta de que en realidad no es para tanto, y de que podemos tenerlos bajo control si vemos cómo pueden afectarnos de verdad y cómo podemos prevenir que ocurran.

A continuación, te dejo una charla brillante sobre este punto de Tim Ferriss, autor, emprendedor e inversor en Silicon Valley, y uno de los auténticos estoicos del siglo XXI.

Con la práctica de estos 3 ejercicios, tienes más que de sobra para notar los beneficios de esta filosofía. El estoicismo no requiere mucho más. Se trata simplemente estar atentos a nuestro mundo y a las percepciones que tenemos sobre el mismo, para poder actuar en consecuencia y tener una vida más feliz.

Para despedirnos, nos gustaría recomendarte este episodio sobre estoicismo de Kaizen, el genial podcast de Jaime Rodríguez de Santiago, en el que en poco más un cuarto de hora explica de una forma muy clara qué es el estoicismo y cómo puede ayudarte en tu vida cotidiana. ¡No te lo pierdas!

Si te ha gustado esta introducción al significado y definición de estoicismo, te animo a que nos leas y sigas en Instagram (@elestoicoesp), donde cada día publicamos frases y pensamientos estoicos para reflexionar y aplicar en tu vida cotidiana. También a que me contactes por aquí o por mail (elestoico.com@gmail.com) donde estaré encantado de ayudarte con cualquier cosa que necesites.

¡Hasta pronto!