meditaciones marco aurelio

Resumen de “Meditaciones”, el diario estoico de Marco Aurelio (2/3)

Este es el segundo post de una serie de tres, y hoy analizaré los libros V, VI, VII y VIII de “Meditaciones”,  legado estoico que nos dejó Marco Aurelio. Para los recién llegados, que aún no estén familiarizados con el estoicismo, “Meditaciones” es el diario que el emperador romano utilizaba consigo mismo para forzarse a ser mejor emperador, mejor ciudadano y, especialmente, mejor persona.

De hecho, te recomiendo que sea con esta y no otra la intención con la que lo leas. Marco Aurelio se escribe a sí mismo. Se exige y se da consejos a sí mismo, no a nadie más. Puedes leer la primera parte de mi análisis sobre “Meditaciones” aquí.

He cometido el error de leer este tratado con otra óptica, la de pensar que la escribe para los demás. Sin embargo, como realmente me impactó fue cuando lo leí desde el punto de vista que más sentido tiene y que más justicia le hace: que en realidad se está hablando a sí mismo, y que son sus reflexiones sobre cómo ser mejor. Increíble.

“Meditaciones” está compuesto por 12 tomos (o libros). He decidido desgranarlos todos (este es el segundo post de una serie de tres), compartiendo y comentando cada una de las líneas que más me han impactado a mí. Lo que está en letra cursiva es texto original del libro, y lo que hay debajo de cada línea en letra normal son mis comentarios a dicho texto.

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Una vez más, te ruego que no interpretes estos comentarios míos como la verdad universal ya que, como hacía el mismo Marco Aurelio, tan solo se trata de apuntes personales sobre reflexiones que he hecho a raíz del texto original, porque resuenan conmigo, y que comparto contigo porque creo que pueden aportarte una reflexión a ti también.

Por eso, si estuviera en tu posición y acabara de aterrizar aquí, creo que la manera más útil de que le puedas sacar el máximo provecho a este contenido es que leas ambos el post y el libro, los compares, y luego extraigas tus propias conclusiones basadas en tu experiencia vital.

Antes de comenzar, si estás pensando en comprar “Meditaciones”, puedes hacerlo a continuación. A ti te costará lo mismo y a mí me ayudas a mantener esto vivo.

Meditaciones – Libro V

– Al amanecer, cuando de mala gana y perezosamente despiertes, acuda puntual a ti este pensamiento: «Despierto para cumplir una tarea propia de hombre.» ¿Voy, pues, a seguir disgustado, si me encamino a hacer aquella tarea que justifica mi existencia y para la cual he sido traído al mundo? ¿O es que he sido formado para calentarme, reclinado entre pequeños cobertores? «Pero eso es más agradable.»

Cuando te levantes, tienes dos opciones.

1) Pensar: “qué suerte tengo por estar aquí vivo otro día más. Voy a comerme el día y a aprovecharlo al másximo”.

2) Pensar: “qué pereza, qué pronto ha sonado hoy el despertador. Me quiero quedar en la cama todo el día”.

¿Cuál eliges? Creo que Marco Aurelio lo tenía claro.

– ¿Has nacido, pues, para deleitarte? Y, en suma, ¿has nacido para la pasividad o para la actividad? ¿No ves que los arbustos, los pajarillos, las hormigas, las arañas, las abejas, cumplen su función propia, contribuyendo por su cuenta al orden del mundo? Y tú entonces, ¿rehúsas hacer lo que es propio del hombre?

En definitiva, ¿para qué has venido a este mundo? ¿Para dar lo mejor de ti o para verlas venir? ¿Para intentar ser una persona íntegra o vaga? ¿Cómo quieres que te recuerden cuando ya no estés?

– Y en tus acciones no sólo no cumples lo suficiente, sino que te quedas por debajo de tus posibilidades. Por consiguiente, no te amas a ti mismo.

Actúa al 100%, no a medias. Cuando sabes que puedes dar más y no lo haces, no estás engañando a nadie, tan solo a ti mismo. Intenta dar el 100% en todo lo que hagas durante un mes y observa si tu vida cambia en algo.

– No te disgustes, ni desfallezcas, ni te impacientes, si no te resulta siempre factible actuar de acuerdo con rectos principios.

Cuando falles, y ten por seguro que lo harás, no te castigues demasiado. Analízate de forma severa pero amable, piensa en qué has fallado y por qué y, la próxima vez, hazlo mejor.

– Como formes tus imaginaciones en repetidas veces, tal será tu inteligencia, pues el alma es teñida por sus imaginaciones.

Creamos lo que creemos. Párate y mira a tu alrededor. Busca cosas de color rojo y encuentra todas las que puedas en 30 segundos. Bien. Ahora, ¿qué crees que encontrarás si siempre estás pensando en cosas negativas?

– A nadie sucede nada que no pueda por su naturaleza soportar.

Estás preparado. Más de lo que crees. Si te ha pasado X, ten por seguro que puedes soportarlo, aunque ahora no lo veas. Con el paso del tiempo, te darás cuenta.

– ¿Comete otro una falta contra mí? Él verá. Tiene su peculiar disposición, su peculiar modo de actuar. Tengo yo ahora lo que la común naturaleza quiere que tenga ahora, y hago lo que mi naturaleza quiere que ahora haga.

¿Alguien te ha insultado/ignorado? No está bajo tu control que esa persona actúe como a ti te gustaría. Pero sí puedes controlar cómo reaccionar ante ello.

Meditaciones – Libro VI

– Regocíjate y descansa en una sola cosa: en pasar de una acción útil a la sociedad a otra acción útil a la sociedad.

Sé útil para los demás. Está muy bien el crecimiento y desarrollo personal, pero todo eso tiene un único fin: ser útil al mayor número de personas posibles. Hemos nacido para ayudarnos unos a otros.

– Siempre que te veas obligado por las circunstancias como a sentirte confuso, retorna a ti mismo rápidamente, y no te desvíes de tu ritmo más de lo necesario. Serás bastante más dueño de la armonía gracias a tu continuo retornar a la misma.

Respira, relájate, y piensa con tranquilidad. ¿Qué es eso que tanto te confunde? ¿Es realmente así o estoy viendo una realidad filtrada por mis emociones? ¿Es para tanto? ¿Cómo puedo afrontarlo con serenidad?

– Cuando las cosas te den la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su nudo valor, y despójalas de la ficción. Pues el orgullo es un terrible embaucador de la razón.

No idolatres a nadie más de lo que ser merece, y mucho menos te sientas pequeño al compararte con otra persona. No te impresiones demasiado por cosas que no tienen valor.

– ¡Curiosa actuación! No quieren hablar bien de los hombres de su tiempo y que viven a su lado, y, en cambio, tienen en gran estima ser elogiados por las generaciones venideras, a quienes nunca vieron ni verán. Eso viene a ser como si te afligieras, porque tus antepasados no han tenido para ti palabras de elogio.

En tres generaciones nadie en este planeta sabrá que has existido, por lo que no debe preocuparte qué pensarán de ti. Además, aunque lo hagas, no está bajo tu control. Sin embargo, sí que puedes actuar para impactar positivamente a quien comparte contigo el día a día. ¿Qué estás haciendo para ayudar a que la vida de los que te rodean sea más sencilla?

– No pienses, si algo te resulta difícil y penoso, que eso sea imposible para el hombre; antes bien, si algo es posible y connatural al hombre, piensa que también está a tu alcance.

Si alguien ha podido hacerlo, significa que también puedes hacerlo tú. Pero no seamos hipócritas, no puedes hacerlo todo. Seguramente no puedas crear el nuevo Twitter o Facebook, eso no está al alcance de todos. Pero sí está a tu alcance aprender un nuevo idioma, cambiar de carrera profesional, o aprender cualquier cosa que te propongas, si le dedicas el tiempo y el esfuerzo suficiente para ello.

– Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja.

Si es bueno para demas, seguro que es bueno para ti de alguna manera. Si es malo, seguramente ocurra lo mismo.

Meditaciones – Libro VII

– No te inquiete el futuro; pues irás a su encuentro, de ser preciso, con la misma razón que ahora utilizas para las cosas presentes.

Lo que tenga que venir, vendrá, y lo afrontarás con las mismas capacidades que tienes ahora. Nada es tan grande como parece que es, y podrás sacarlo adelante cuando llegue el momento.

– Cada vez que alguien cometa una falta contra ti, medita al punto qué concepto del mal o del bien tenía al cometer dicha falta. Porque, una vez que hayas examinado eso, tendrás compasión de él y ni te sorprenderás, ni te irritarás con él.

Cuando alguien te hace algo que no te gusta, probablemente no tenía la intención de hacerlo. No creo que nadie se levante, se mire al espejo, y diga: “hoy voy a hacer todo lo posible por fastidiar a X”. Puede haberlo hecho por desconocimiento o por descuido. Háblalo y soluciónalo.

– Borra la imaginación. Detén el impulso de marioneta. Circunscríbete al momento presente.

Respira, y no reacciones. Tranquilízate, respira de nuevo, piensa con claridad, y actúa.

– Coteja el pensamiento con las palabras. Sumerge tu pensamiento en los sucesos y en las causas que los produjeron.

¿Por qué dices lo que dices? ¿Qué causa hay detrás para ello?

– No hay que irritarse con las cosas, pues a ellas nada les importa.

Las cosas no tienen materia, ni vida. ¿Qué sentido tiene enfadarse con/por algo que no tiene vida?

– Amar únicamente lo que te acontece y lo que es tramado por el destino. Pues ¿qué se adapta mejor a ti?

Amor Fati en su máximo esplendor. Tienes que lidiar con lo que te pasa sí o sí. Por lo tanto, mejor hacerlo con buen ánimo.

– Presta atención y sea tu único deseo ser bueno en todo lo que hagas.

Vive en el momento presente, pero vive ahí de verdad. No pensando en el futuro ni en el pasado. Te ayudará a hacer bien todas las cosas, ya que si estás presente estarás más concentrado, lo harás mejor y de forma más efectiva.

– Cava en tu interior. Dentro se halla la fuente del bien, y es una fuente capaz de brotar continuamente, si no dejas de excavar.

Conócete, pasa tiempo contigo mismo. Aprende a entender por qué piensas lo que piensas, y quién eres. Descubrirás cosas nuevas sobre ti mismo constantemente. Unas te agradarán, otras no. A trabajar en ambas.

– Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y, en cambio, intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible.

Concéntrate sólo en lo que puedas cambiar. Puedes cambiarte a ti mismo, pero no a los demás.

Meditaciones – Libro VIII

– En cada acción, pregúntate: ¿Cómo es ésta respecto a mí? ¿No me arrepentiré después de hacerla?

Cada acción, por insignificante que parezca, dice algo de ti. Recuerda la frase de Naval Ravikant: “No hagas cosas que sabes que están moralmente mal. No porque alguien esté mirando, sino porque tú estás mirando. La autoestima es simplemente la reputación que tienes contigo mismo. Tú siempre lo sabrás.” Piensa qué tipo de persona quieres ser, y toma cada decisión que te acerque a ser esa persona.

– El arrepentimiento es cierta censura personal por haber dejado de hacer algo útil. Y el bien debe ser algo útil y debe preocuparse de él el hombre íntegro.

Haz el bien siempre que puedas y, si es posible, que ese bien sea útil para los demás. Si te arrepientes de algo que has hecho, analiza esa acción (o inacción) y piensa de qué te arrepientes exactamente. Te dará una pista de cómo hacerlo mejor la próxima vez.

– Ten presente que, del mismo modo que es absurdo extrañarse de que la higuera produzca higos, también lo es sorprenderse de que el mundo produzca determinados frutos de los que es portador.

Cada cosa está hecha para entregar/hacer otra determinada. Si te encuentras con una persona que trata mal a todo el mundo, no te sorprendas de que contigo también se comporte así.

– Ten presente que cambiar de criterio y obedecer a quien te corrige es igualmente acción libre. Pues tu actividad se lleva a término de acuerdo con tu instinto y juicio y, particularmente además, de acuerdo con tu propia inteligencia.

Cambiar de opinión está bien, al contrario de lo que nos han dicho siempre. Si tu nuevo juicio está basado en información y profunda reflexión, no temas cambiar de opinión.

– Presta atención a lo que tienes entre manos, sea actividad, principio o significado. Justamente tienes este sufrimiento, pues prefieres ser bueno mañana a serlo hoy.

No procrastines y haz lo que tienes que hacer ahora mismo, estando atento además. Porque muchas veces el sufrimiento, como bien dice Marco Aurelio, no viene de tener que hacer algo sino de postergarlo constantemente.

– Habla, sea en el Senado, sea ante cualquiera, con elegancia y certeramente. Utiliza una terminología sana.

Sé preciso en tus palabras. Piensa bien lo que quieres decir, y exprésalo con claridad. No divagues ni te vayas a otro tema. Adapta tu lenguaje a la persona con la que estás hablando. No le hables a tu abuela como si fuera un juez, y viceversa.

– En cada una de las fatigas presentes, pregúntate: ¿Qué es lo intolerable y lo insoportable de esta acción? Sentirás vergüenza de confesarlo. Luego recuerda que ni el futuro ni el pasado te son gravosos, sino siempre el presente. Y éste se minimiza, en el caso de que lo delimites exclusivamente a sí mismo y refutes a tu inteligencia, si no es capaz de hacer frente a esta nimiedad.

Cuando te agobies mucho ante algo, piensa: ¿qué es lo que realmente me da miedo que pueda ocurrir? Haz una lista de estas cosas y analízalas. Piensa cómo de probable es que ocurra cada una de ellas. Piensa que es lo peor que podría pasar si todas ellas ocurrieran. Verás como no es para tanto.

– ¿Quieres ser alabado por un hombre que se maldice a sí mismo tres veces por hora? ¿Quieres complacer a un hombre que no se complace a sí mismo?

Piensa bien si te importa quién diga qué sobre ti. Si es una persona moral y recta, preocúpate por causar una buena impresión. Aunque no puedas controlar qué piensan de ti, sí puedes influir. Si no te importan lo que ciertas personas puedan pensar sobre ti, no te dejes afectar por ello.

Y aquí termina la segunda parte del análisis sobre “Meditaciones”. Espero que te haya gustado y, sobre todo, que te pongas en marcha. Si quieres saber más sobre estoicismo, te animo a que sigas las cuentas de Twitter (@elestoicoesp) y de Instagram (@elestoicoesp), donde cada día comparto frases y ejercicios prácticos de los estoicos más reconocidos. Si reflexionas sobre ellas, ¡no te dejarán indiferente!

También quiero recordarte que si tienes alguna duda o quieres compartir algo conmigo, déjame un comentario o, si prefieres hacerlo por privado, escríbeme a elestoico.com@gmail.com. Ya empezáis a ser muchos los que os estáis animando y estoy muy contento y agradecido de que estos posts comiencen a resonar en vuestra mente.

Como siempre, muchas gracias por leer El Estoico y ¡nos vemos en la próxima!

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